viernes, 6 de noviembre de 2026

EL RECUERDO DE UNA DE LAS ESTAMPAS DEL FÚTBOL ESPAÑOL: Jaume Elías, a 107 años del nacimiento de golero histórico | Marcos Carambatta

 



Barcelona fue la cuna de un arquero que supo forjar su prestigio entre dos camisetas históricas. Del Español al Barcelona, Jaume Elías Casas defendió su puesto con sobriedad, conquistó títulos de relieve y dejó su nombre asociado a una de las etapas más fructíferas del conjunto azulgrana.



El 6 de noviembre de 1919 nacía en Barcelona Jaume Elías Casas, un guardavalla de aquellos que hicieron de la seguridad y la disciplina sus mejores argumentos. Sus primeros pasos transcurrieron en el modesto San Martín, hasta que en 1940 el Español le abrió las puertas de un escenario mayor.


Aquella primera temporada le permitió celebrar la Copa de España, aunque sus intervenciones fueron escasas. En la campaña siguiente adquirió mayor protagonismo. Junto a Ricardo Teruel, compartió la responsabilidad de custodiar el arco primero de Alberto Martorell y luego de Trías. El Español volvió a alcanzar la final de Copa, pero esta vez el Valencia se quedó con la victoria.


La falta de oportunidades ante un plantel de jerarquía precipitó su salida. El Barcelona, vecino y rival de toda la vida, encontró la ocasión propicia y lo incorporó con el beneplácito del presidente españolista Francisco Román.


En el conjunto azulgrana, Elías encontró continuidad y conquistas. Durante seis temporadas disputó 123 encuentros de Liga, formando en la defensa junto a Curta y celebrando tres campeonatos ligueros, además de la Copa de España de 1942. También levantó las Copas Eva Duarte de 1945 y 1948 y la Copa Latina de 1949.


Su trayectoria, sin embargo, tuvo un final prematuro. Los problemas intestinales lo obligaron a abandonar el fútbol cuando apenas contaba 30 años. Alcanzó a superar aquella dolencia, pero el campo ya no volvió a ser su escenario.


El 18 de septiembre de 1997 partió de este mundo. Quedaron sus títulos, sus actuaciones y el recuerdo de un arquero que supo honrar dos camisetas de Barcelona.

LA ENTIDAD ESCOCESA FUNDADA EL 6 DE NOVIEMBRE DE 1887: Celtic, el sueño verde y blanco que llegó a conquistar Europa | Marcos Carambatta

 



Hace 139 años, en Glasgow, nació una institución que hizo de la pelota una bandera, de la solidaridad una causa y de la gloria una costumbre. El Celtic cumple años con una historia que merece ser contada.



La historia empezó el 6 de noviembre de 1887, en el salón de la iglesia St. Mary's, en East Rose Street. Allí, el hermano Walfrid, un marista irlandés, puso en marcha una idea que iba mucho más allá del fútbol: recaudar fondos para combatir la pobreza del Este de Glasgow. Así nació el Celtic Football Club, con una misión noble y el corazón dispuesto a latir por los suyos.


El primer encuentro oficial llegó el 28 de mayo de 1888. ¿El rival? Rangers, su vecino y eterno adversario. Fue victoria por 5 a 2, en un amistoso que encendió una rivalidad destinada a convertirse en eterna: la Old Firm.


Con los años, el Celtic levantó 56 ligas, 43 Copas de Escocia y 22 Copas de la Liga. Pero el capítulo más glorioso se escribió en Lisboa, en 1967. Allí, ante el Inter de Milán, los Leones de Lisboa ganaron la Copa de Europa por 2 a 1. Fue el primer club británico en conquistarla, con un equipo integrado por futbolistas nacidos en las cercanías de Parkhead.


La historia también tuvo acento argentino. En la Copa Intercontinental de aquel año, Racing Club y el Celtic protagonizaron una batalla memorable. La Academia se quedó con la gloria en Montevideo, tras el desempate.


Hoy es el aniversario del glorioso Celtic y celebra mucho más que trofeos. Conmemora una identidad, una pasión y una camiseta verde y blanca que sigue escribiendo páginas de fútbol grande.

jueves, 5 de noviembre de 2026

CUMPLEAÑOS DE UNA GLORIA DEL FÚTBOL UCRANIANO: OLEG BLOKHIN, VELOCIDAD Y GOL DE UN FUTBOLISTA QUE QUEDÓ EN LA HISTORIA | Marcos Carambatta

 



El fútbol ucraniano tiene en el delantero retirado a uno de sus exponentes más brillantes de su historia. Ganador del Balón de Oro de 1975, emblema del Dinamo de Kiev y máximo artillero de la selección de la URSS, su nombre quedó asociado a una época de grandes conquistas.




Kiev fue la tierra de su nacimiento un 5 de noviembre de 1952. Hijo de una atleta campeona soviética y de un entrenador de fútbol, Oleg Blokhin estaba destinado a ser un deportista destacado. A los diez años ingresó en las divisiones inferiores del Dinamo de Kiev y, con apenas 17, hizo su presentación en el primer equipo.


Su velocidad, la técnica para desbordar y una definición contundente lo convirtieron en una pesadilla para las defensas. Bajo la conducción de Valeri Lobanovski, fue protagonista de una formación que conquistó siete ligas soviéticas, cinco copas nacionales, dos Recopas de Europa (1975 y 1986) y la Supercopa europea de 1975. En aquella serie frente al Bayern Múnich marcó los tres goles del conjunto ucraniano.


Ese mismo año, con 23 años, recibió el Balón de Oro, convirtiéndose en el segundo soviético en obtenerlo, después de Lev Yashin, y el primero nacido en Ucrania.


Con el Dinamo disputó 582 partidos y convirtió 266 tantos. En la selección de la URSS acumuló 112 presentaciones y 42 conquistas. También obtuvo dos medallas de bronce olímpicas, en Múnich 1972 y Montreal 1976, y participó en los Mundiales de España 1982 y México 1986.


Su recorrido como futbolista concluyó en 1990, después de vestir las camisetas del Vorwärts Steyr austríaco y el Aris Limassol chipriota.


Como entrenador condujo a Ucrania hasta los cuartos de final del Mundial de Alemania 2006, la mejor actuación mundialista de su historia.


Hoy, al celebrar sus 74 años, Oleg Blokhin es recordado entre aquellos futbolistas que hicieron historia en el fútbol del viejo continente.

5 DE NOVIEMBRE DE 1875: 151 AÑOS DE HISTORIA DE LOS BLANQUIAZULES: BLACKBURN ROVERS, EL ANIVERSARIO DE UNO DE LOS CLUBS PIRATAS MÁS AÑEJOS | Marcos Carambatta

 



Dio sus primeros pasos sin ni siquiera tener una cancha propia y llego hasta la conquista de la propia Premier League de 1995, los Rovers celebran 151 años, con doce conquistas nacionales y tres argentinos que pasaron por sus filas.



En Blackburn, tierra pirata, el fútbol encontró el 5 de noviembre de 1875 el nacimiento de lo que hoy es uno de sus clubs más antiguos. Se fundaba el Blackburn Rovers, una institución que supo ganarse un lugar entre los grandes del balompié británico.


Sus primeros años fueron de peregrinaje, sin terreno propio, hasta establecerse definitivamente en Ewood Park, en 1890. Allí comenzó a escribirse una historia de conquistas: cinco FA Cup antes de finalizar el siglo XIX, otras dos Ligas en 1912 y 1914, y la Copa de 1928.


También atravesó tiempos de necesaria paciencia, ascensos y descensos. Pero en 1995, bajo la conducción de Kenny Dalglish, se besó con la gloria: se consagró campeón de la Premier League, 81 años después de su anterior corona. Un título inolvidable, con Alan Shearer como figura goleadora.


Sus años también guardan presencia argentina. Osvaldo Ardiles, Franco Di Santo y Mauro Formica vistieron la camiseta blanquiazul, dejando sus nombres en el recorrido de los Rovers.


Con el lema «Arte et Labore», arte y trabajo, Blackburn conserva una identidad nacida hace más de un siglo y medio. Una historia de fútbol, tradición y gloria que todavía late en Ewood Park.

miércoles, 4 de noviembre de 2026

A 117 AÑOS DEL NATALICIO DE UNA GLORIA DEL FÚTBOL YANQUI: Bertrand Patenaude un prócer del fútbol en las tierras de un fútbol sin próceres | Marcos Carambatta

 



Fall River lo vio crecer entre los rigores del fútbol estadounidense. En Montevideo, durante el Mundial de 1930, Bert Patenaude conquistó una página inmortal: la FIFA lo reconoce como el primer autor de un triplete en la historia de los campeonatos mundiales.



Terminó siendo un futbolista que dejó su nombre prendido a una tarde inolvidable, a un episodio que el tiempo lo conviertió en datos estadístico legendario. Bertrand Arthur Patenaude, para el mundo del fútbol simplemente “Bert”, fue el primer triplete de la historia de los mundiales.


Su historia comenzó en Fall River, Massachusetts, donde el fútbol se jugaba en un país donde este deporte pasaba inadvertido. El Philadelphia Field Club le abrió las puertas profesionales en 1928, aunque sería con Fall River F.C. donde alcanzaría sus primeras grandes conquistas. Campeón de la National Challenge Cup en 1931, su capacidad goleadora lo llevó por distintas instituciones, desde los New York Yankees y los Giants hasta los Philadelphia German-Americans y el St. Louis Central Breweries, con el que volvió a levantar la copa nacional en 1935.


Pero el destino le reservaba una cita mayor, al otro lado del continente.


En Uruguay, durante aquel primer campeonato mundial de 1930, Patenaude se incorporó a la selección de Estados Unidos. El 13 de julio marcó ante Bélgica. Cuatro días después, frente a Paraguay, convirtió los tres tantos de la victoria norteamericana por 3 a 0, en el Parque Central de Montevideo.


La autoría de aquella hazaña permaneció discutida durante décadas. Finalmente, en 2006, la FIFA reconoció oficialmente su triplete, consagrándolo como el primero de la historia mundialista.


También enfrentó a la Argentina en semifinales y, semanas después, anotó dos goles ante Brasil, en Río de Janeiro, aunque Estados Unidos cayó por 4 a 3.


El fútbol lo distinguió con un lugar en el National Soccer Hall of Fame en 1971. Patenaude partió el día de su cumpleaños,  4 de noviembre de 1974, había nacido en 1909, en su Fall River natal, cuando cumplía 65 años.


Quedó indeleble  aquel recuerdo de Montevideo: tres goles, una tarde y un nombre que el tiempo terminó poniendo en el sitio reservado a las leyendas.

jueves, 29 de octubre de 2026

A 115 AÑOS DEL DEBUT INTERNACIONAL DE LUXEMBURGO: FRANCIA NO ES BUENA PARA LAS BIENVENIDAS: 4 A 1 A LES LIONS ROUGES | Marcos Carambatta


 


El 29 de octubre de 1911, Luxemburgo debutó frente a Francia. Cayó 4 a 1, y comenzó a escribir una historia que al momento de escribirse esta semblanza parece estar empezando a abrirse camino competitivo.


Toda historia tiene un primer capítulo. Para Luxemburgo, llegó aquella tarde de 1911, ante Francia. Los locales sorprendieron con el tanto de Emile Kuborn a los 15 minutos, pero Henri Vialmonteil igualó y Louis Mesnier dieron vuelta el marcador. En el complemento, Mesnier amplió y Ernest Gravier selló la goleada francesa. Tres años después, Luxemburgo se tomaría desquite con un memorable 5 a 4.


En los leones rojos jugó Johann Zénon Bernard (foto de tapa) quién además fuera un destacado dirigente comunista hoy reconocido en el Gran Ducado con calles que llevan su nombre


Luxemburgo 1

Francia 4 


Luxemburgo: Alphonse Weicker; Michel Ungeheuer, Josy Faber, Nicolas Joseph Michaux y Francois Lang; Jemmy Becker, Henri Schwartz y Victor Kauth; Zénon Bernard, Albert Elter y Emile Kuborn.


Francia: Pierre Chayriguès; Jean Ducret y Paul Romano; Gaston Barreau, Maurice Olivier, Bénomi Vascout, Félix Vial y Maurice Bigué; Louis Mesnier, Henri Vialmonteil y Ernest Gravier. DT: Raoul Caudron.


Goles: 15' Emile Kuborn; 26' Henri Vialmonteil; 32' y 80' Louis Mesnier y 84' Ernest Gravier


Estadio: Stade Josy Barthel. 4.000 espectadores.


Árbitro: Raphaël van Praag.


A 115 AÑOS DE UNA GOLEADA HISTÓRICA: EL RECUERDO DE UNA LLUVIA DE GOLES DE HUNGRÍA A SUIZA | Marcos Carambatta

 




El 29 de octubre de 1911, en Budapest, los húngaros brindaron una exhibición ofensiva inolvidable. Imre Schlosser-Lakatos, con seis conquistas, fue el verdugo de una tarde para el recuerdo eterno.


El Millenáris Sporttelep fue escenario de una jornada en la que Hungría hizo del ataque un arte y de Suiza una víctima sin defensa. Apenas había transcurrido un minuto cuando Gyula Bíró inició el camino. Después, Károly Koródy, con dos tantos, y la puntería implacable de Imre Schlosser-Lakatos (foto de tapa) fueron construyendo una goleada que ya tenía cuatro goles de ventaja antes del descanso.


Pero faltaba lo mejor. En la segunda mitad, Schlosser volvió a cargar sus armas y convirtió cinco veces en total durante el complemento, hasta completar seis conquistas personales. Sus goles, repartidos entre los minutos 18 y 85, sellaron una actuación extraordinaria. Sándor Bodnár también dejó su nombre en la cuenta goleadora.


Los quince mil espectadores asistieron a una demostración contundente del fútbol húngaro de comienzos del siglo XX. Para Suiza, aquella caída quedó entre las más dolorosas de su historia internacional. Para Hungría, fue una página dorada, escrita a fuerza de goles y con Schlosser como protagonista excluyente que hoy es lejana por el tiempo y por la realidad del fútbol magyar.



Hungría: 9

Suiza: 0


HUNGRÍA: László Domonkos; Gyula Rumbold, Oszkár Szendrő; Gyula Bíró, Sándor Bródy (capitán), Adolf Kertész; Béla Sebestyén, Sándor Bodnár, Károly Koródy, Imre Schlosser-Lakatos, Gáspár Borbás.


SUIZA: Karl Weilenmann; Albert Beuchat, Louis Würsten; Rudolf Keller, Konrad Ehrbar, Pierre Collet (capitán); Erich Moll, Ernst Kaltenbach, Paul Wyss, Karl Jörg, Theo Kobelt.


Goles: 1' Gyula Bíró, 5' y 26' Károly Koródy, 18', 56', 62', 79', 83' y 85' Imre Schlosser-Lakatos.


Estadio: Millenáris Sporttelep, Budapest.


Árbitro: Hugo Meisl (Austria).


Público: 15.000 espectadores.

EL RECUERDO DE UNA DE LAS ESTAMPAS DEL FÚTBOL ESPAÑOL: Jaume Elías, a 107 años del nacimiento de golero histórico | Marcos Carambatta

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