Arquero del Athletic Club y del Barcelona, fue protagonista de una época en la que el fútbol español comenzaba a escribir sus páginas fundacionales. Un 15 de octubre de 1901 nacía en Bilbao, lejos de imaginar el recorrido que le reservaría la pelota.
En aquellos campos donde el fútbol todavía conservaba mucho de aventura, Manuel Vidal Hermosa se hizo hombre de guantes y reflejos. Bilbao lo vio nacer y el Athletic Club lo recibió para convertirlo en uno de los arqueros de su tiempo, partícipe de una historia que ya comenzaba a ganar prestigio.
Con la camiseta rojiblanca conquistó la Copa del Rey de 1923 y varios campeonatos regionales. No era poca cosa en un deporte que crecía con la fuerza de lo popular. Vidal también tuvo su lugar en el Barcelona que ganó la primera Liga española, en la temporada 1928-1929. Disputó cinco partidos del campeonato y fue el primer guardameta azulgrana en afrontar un clásico liguero ante el Real Madrid, encuentro que terminó con victoria blanca por 2 a 1.
Su nombre quedó ligado, además, a un episodio pionero de la selección española. El 22 de mayo de 1927 ingresó por Ricardo Zamora en un amistoso frente a Francia, ganado por España 4 a 1. Así se convirtió en el segundo arquero en debutar con el seleccionado nacional y en el primer guardavalla del Athletic en alcanzar ese honor.
Volvió a Bilbao, pasó por Murcia y Atlético Aviación, y en 1934 abandonó el fútbol como jugador. El banco de suplentes lo esperaba: dirigió al Gimnástico de Valencia y al Racing de Santander.
El 17 de junio de 1965, en Valencia, partió aquel arquero bilbaíno que supo custodiar arcos ilustres. Dejó su estela de conquistas y una página especial reservada para aquellos que llegaron temprano a la historia.

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