Fall River lo vio crecer entre los rigores del fútbol estadounidense. En Montevideo, durante el Mundial de 1930, Bert Patenaude conquistó una página inmortal: la FIFA lo reconoce como el primer autor de un triplete en la historia de los campeonatos mundiales.
Terminó siendo un futbolista que dejó su nombre prendido a una tarde inolvidable, a un episodio que el tiempo lo conviertió en datos estadístico legendario. Bertrand Arthur Patenaude, para el mundo del fútbol simplemente “Bert”, fue el primer triplete de la historia de los mundiales.
Su historia comenzó en Fall River, Massachusetts, donde el fútbol se jugaba en un país donde este deporte pasaba inadvertido. El Philadelphia Field Club le abrió las puertas profesionales en 1928, aunque sería con Fall River F.C. donde alcanzaría sus primeras grandes conquistas. Campeón de la National Challenge Cup en 1931, su capacidad goleadora lo llevó por distintas instituciones, desde los New York Yankees y los Giants hasta los Philadelphia German-Americans y el St. Louis Central Breweries, con el que volvió a levantar la copa nacional en 1935.
Pero el destino le reservaba una cita mayor, al otro lado del continente.
En Uruguay, durante aquel primer campeonato mundial de 1930, Patenaude se incorporó a la selección de Estados Unidos. El 13 de julio marcó ante Bélgica. Cuatro días después, frente a Paraguay, convirtió los tres tantos de la victoria norteamericana por 3 a 0, en el Parque Central de Montevideo.
La autoría de aquella hazaña permaneció discutida durante décadas. Finalmente, en 2006, la FIFA reconoció oficialmente su triplete, consagrándolo como el primero de la historia mundialista.
También enfrentó a la Argentina en semifinales y, semanas después, anotó dos goles ante Brasil, en Río de Janeiro, aunque Estados Unidos cayó por 4 a 3.
El fútbol lo distinguió con un lugar en el National Soccer Hall of Fame en 1971. Patenaude partió el día de su cumpleaños, 4 de noviembre de 1974, había nacido en 1909, en su Fall River natal, cuando cumplía 65 años.
Quedó indeleble aquel recuerdo de Montevideo: tres goles, una tarde y un nombre que el tiempo terminó poniendo en el sitio reservado a las leyendas.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario