El fútbol ucraniano tiene en el delantero retirado a uno de sus exponentes más brillantes de su historia. Ganador del Balón de Oro de 1975, emblema del Dinamo de Kiev y máximo artillero de la selección de la URSS, su nombre quedó asociado a una época de grandes conquistas.
Kiev fue la tierra de su nacimiento un 5 de noviembre de 1952. Hijo de una atleta campeona soviética y de un entrenador de fútbol, Oleg Blokhin estaba destinado a ser un deportista destacado. A los diez años ingresó en las divisiones inferiores del Dinamo de Kiev y, con apenas 17, hizo su presentación en el primer equipo.
Su velocidad, la técnica para desbordar y una definición contundente lo convirtieron en una pesadilla para las defensas. Bajo la conducción de Valeri Lobanovski, fue protagonista de una formación que conquistó siete ligas soviéticas, cinco copas nacionales, dos Recopas de Europa (1975 y 1986) y la Supercopa europea de 1975. En aquella serie frente al Bayern Múnich marcó los tres goles del conjunto ucraniano.
Ese mismo año, con 23 años, recibió el Balón de Oro, convirtiéndose en el segundo soviético en obtenerlo, después de Lev Yashin, y el primero nacido en Ucrania.
Con el Dinamo disputó 582 partidos y convirtió 266 tantos. En la selección de la URSS acumuló 112 presentaciones y 42 conquistas. También obtuvo dos medallas de bronce olímpicas, en Múnich 1972 y Montreal 1976, y participó en los Mundiales de España 1982 y México 1986.
Su recorrido como futbolista concluyó en 1990, después de vestir las camisetas del Vorwärts Steyr austríaco y el Aris Limassol chipriota.
Como entrenador condujo a Ucrania hasta los cuartos de final del Mundial de Alemania 2006, la mejor actuación mundialista de su historia.
Hoy, al celebrar sus 74 años, Oleg Blokhin es recordado entre aquellos futbolistas que hicieron historia en el fútbol del viejo continente.

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